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08 / May

La importancia de fortalecer los niveles subnacionales para la prevención de conflictos

Por: Aldo Huamán – Oficial de Proyectos en Socios Perú

“Más de tres mil policías patrullan provincia de Islay”, se lee en la primera plana del diario El Comercio el lunes 4 de mayo. Y es que actualmente, cuando se habla de conflictos sociales en nuestro país, se hace mención a un fenómeno que desde hace varios años se ha convertido en una regularidad que no es sino el síntoma de un mal mayor y que se debe a la combinación desafortunada de un conjunto de variables que facilitan su ocurrencia, en la mayoría de los casos, al interior del país.

Una de dichas variables,  que vale la pena resaltar, es la capacidad de los gobiernos subnacionales de articularse con el gobierno central. Desde que se inició el proceso de descentralización, allá por el año 2002, se han creado mecanismos interesantes cuya función es fortalecer la coordinación intergubernamental: Consejos de coordinación regional, consejos de coordinación local, mancomunidades municipales, mancomunidades regionales y un larguísimo etcétera de una serie de iniciativas orientadas a la articulación vertical, es decir, entre los Gobiernos subnacionales y el Gobierno central.

Sin embargo, si bien estos mecanismos tienen un marco institucional sólido y que los respalda, en la práctica no están funcionando adecuadamente, en resumen, por la falta de voluntad política  de los actores políticos. Dicha falta de voluntad tiene su principal explicación en que el proceso de descentralización no ha generado los incentivos necesarios para que las demandas se articulen y sean canalizadas a través de estos instrumentos. Se prefiere mecanismos informales de negociación y relacionamiento entre niveles de gobierno, que tal vez son más expeditivos en determinadas coyunturas, pero que a largo plazo minan estos mecanismos institucionales, los cuales deberían arraigarse en el tiempo y sembrar raíces en la esfera nacional y subnacional de nuestro sistema político. Otra de las causas sobre la que vale la pena poner los reflectores, es la debilidad de las instituciones representativas, como los partidos políticos, y por la fortaleza de nuevas formas de representación  -si se quiere, contenciosa- como frentes de defensa, comités de lucha o  plataformas de reclamos.

Así, se genera una brecha entre la agenda de las instancias regionales, provinciales y locales y la agenda de las instancias nacionales, y en  consecuencia ocurre un enfrentamiento entre las instituciones estatales, sin que exista la posibilidad de diálogo institucionalizado. Cabe recordar que los conflictos pasan por un proceso gradual, y muchos de ellos van escalando, de ahí la importancia de hacer un trabajo preventivo en los niveles iniciales.

Dicho diálogo, que implicaría la deliberación y negociación entre los distintos niveles de gobierno, debería valerse de dichos mecanismos existentes para tal fin. Por estos días, es moneda corriente la opinión acerca de la estrategia reactiva del Estado para resolver conflictos (aunque esta ha perdido fuerza desde la creación de la Oficina de Diálogo y Sostenibilidad adscrita a la PCM). Sin embargo recordemos que los gobiernos regionales, provinciales y locales también forman parte del Estado y también deberían fortalecerse en ellos las capacidades para resolver conflictos socioambientales. Estas capacidades también deberían pasar por fortalecer la coordinación intergubernamental. Han existido iniciativas de algunos de ellos, sin embargo no ha sido una regularidad y no existen voluntades claras en seguir avanzando en este proceso.

Este es un punto en la agenda estatal que sigue pendiente, y cuyo perfeccionamiento redundaría en una mejor negociación de los intereses de lo local y regional con lo nacional, y con ello una menor cantidad de conflictos socioambientales. Articular la esfera política -y también la social- son puntos clave en el actual proceso de fortalecimiento democrático en el que nuestro país está inmerso. Cuando titulares como el que empieza esta nota dejen de ser el pan nuestro de cada día, significará que se está enfrentando la poca voluntad para la construcción de consensos, imperante el día de hoy.